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"Como científico, he aprendido a valorar la riqueza de las zonas áridas del planeta", entrevista al director del IBE Salvador Carranza

"Como científico, he aprendido a valorar la riqueza de las zonas áridas del planeta", entrevista al director del IBE Salvador Carranza

Con motivo del día de la Biodiversidad de 2022 entrevistamos al director del IBE Salvador Carranza , sobre su experiencia como investigador en Sistemática, biogeografía y evolución de reptiles y anfibios.

 

En los últimos 12 años, el equipo de investigación liderado por Carranza ha descrito 8 nuevos géneros y 44 nuevas especies de reptiles, ha participado en numerosos proyectos de conservación y ha colaborado en la creación de tres guías de campo.

 

Además, Salvador Carranza describió, junto con Fèlix Amat, Coordinador Científico del grupo de Herpetología del Museo de Ciencias Naturales de Granollers, el Tritón del Montseny (Calotriton arnoldi), una especie endémica del Macizo del Montseny y actualmente la especie de anfibio más amenazada de Europa.

23.05.2022

 

Salvador, ¿de dónde viene esa afición tuya por los reptiles y anfibios?

Pues desde octavo de básica, lo que ahora sería segundo de la ESO. Entonces ya me aficioné a los reptiles y anfibios porque el padre de mi vecino y amigo tenía una parada de animales en la rambla de Barcelona, y pasábamos mucho tiempo allí. Después, ya más mayor, empecé a hacer salidas al campo con compañeros del instituto, y sobre todo me animaba a observar los reptiles.

¿Y por qué te llamaban tanto la atención los reptiles?

Me encantaban, no te lo se explicar con palabras. Encontrarlos, identificarlos... al principio era una mezcla entre excursionismo, aventura y naturaleza.

¿Qué animales recuerdas encontrarte en esas primeras salidas de campo?

Recuerdo encontrar la serpiente verde-amarilla, la de herradura, y otras muchas. Nosotros vivíamos para aquellos viajes: íbamos a la biblioteca y consultábamos los mapas para poder planificar muy bien nuestras excursiones. Usábamos la guía de reptiles de Nick Arnold, que era la referencia entonces. Poco imaginaba yo que años después... ¡haría el posdoctoral con él!

¿Y qué hacíais cuando encontrábais la serpiente que íbais buscando?

La observábamos para identificarla, hacíamos fotos para mirarlas después,... sin darnos cuenta ya estábamos empezando a investigar, aunque entonces lo que nos llevábamos era la experiencia.

Cuéntame, ¿qué sientes cuando encuentras al individuo que estás buscando?

Mira, yo tengo 54 años. Debo haber encontrado miles de reptiles en el mundo a estas alturas... pero todavía a día de hoy, darle la vuelta a una piedra y que haya una serpiente debajo, es una sensación que no puedo explicar: es única.

Tengo 54 años. Debo haber encontrado miles de reptiles en el mundo en estos momentos... pero todavía a día de hoy, darle la vuelta a una piedra y que haya una serpiente debajo, es una sensación que no puedo explicar: es única.

¡Me imagino una jornada levantando piedras...! tiene una componente muy importante de actividad física, el trabajo de campo.

Por supuesto, ir en grupo siempre ayuda en este sentido. ¡También tiene una componente de aventura! Porque cuando levantas la piedra no sabes si encontrarás algo, si el lagarto saldrá corriendo,...

No es difícil entender que decidieras estudiar biología en la universidad.

Cuando hacía el BUP (lo que correspondería a la ESO de ahora) lo vi claro. A partir de mis salidas como aficionado a la naturaleza, empecé a hacerme preguntas. Quería identificar con detalle todo lo que me fascinaba de los reptiles, y sabía que para eso necesitaría la genética. Por eso decidí estudiar biología.

Cuéntanos cómo fue tu tesis doctoral.

El doctorado lo dediqué al estudio de las planarias. Yo tenía claro que quería aprender genética, y en ese momento me decidí por el departamento de genética de la UB, donde acababan de incorporar una PCR y un ordenador potente para llevar a cabo análisis genéticos. Era uno de los Departamentos más potentes a nivel de investigación en toda la Facultad de Biología, con profesores muy activos y comprometidos con la docencia y la investigación. ¡Una experiencia increíble!

A veces nos olvidamos de que la PCR no tiene ni 30 años.

Sí, y de hecho mientras yo hacía la tesis en 1993 le dieron el Premio Nobel a Kary Mullis por el descubrimiento de la técnica, ¡que ahora se ha hecho tan famosa! Eran otros tiempos. Entonces no había máquinas de secuenciación automática, se secuenciaba utilizando nucleótidos marcados con S35 radiactivo y muchas de las tareas como la secuenciación eran muy laboriosas y debían realizarse a mano y en equipo.

¿Y una vez terminas la tesis doctoral?

Cuando terminé el doctorado, me fui de post doctoral con Nick Arnold. Él trabajaba en el Natural History Museum de Londres, y era un gran herpetólogo que había escrito la guía de referencia de reptiles que todos conocíamos.

¿Y él estuvo contento de que fueras?

Pues al principio no.

¡Explícame esto!

Arnold había logrado 6 meses de financiación para un investigador posdoctoral, pero en el último momento recibió otra oferta y la vacante quedó libre. Aquel investigador se llamaba James Harris, y era conocido mío. Me avisó de la vacante, y en paralelo, le habló a Nick Arnold de mí, pero no acabó de convencerle. Sin embargo, fui a Londres con una mano delante y una detrás a probar suerte con Nick.

Te la jugaste... ¿no tenías ningún plan B?

Bien, de hecho me habían dado una beca de postdoc de dos años para irme al American Museum of Natural History en Nueva York, donde estaba haciendo el postdoc Gonzalo Giribet, compañero mío de Tesis Doctoral y uno muy buen amigo. Pero mi mujer, que también investigaba, no encontró nada en Nueva York y en cambio logró un contrato de 5 años en Londres. Como queríamos ir juntos de postdoc, preferí jugármela y buscar una oportunidad en Londres.

¿Cómo te ganaste la confianza de Nick Arnold?

Conseguí un pase de investigador visitante para el museo donde Nick trabajaba, y cada día iba a verlo. Su proyecto era perfecto, porque debía analizar los lagartos del género Gallotia de las Islas Canarias. Después de tres semanas, Nick se lo pensó y me ofreció la posición.

Empezaste tu posdoctoral estudiando a los reptiles de las Islas Canarias de la mano de uno de los mayores herpetólogos del mundo.

Lo primero que hice fue organizar una campaña en Canarias. En esa primera salida de campo, visité yo solo las siete islas con el visto bueno de colaboradores del archipiélago, recuperando muestras genéticas de todas las especies de reptiles en doce días. Cuando mostré el trabajo a mis colaboradores, alucinaron y quisieron apoyarme. Me dijeron: "Nosotros fuimos a Cabo Verde, y tenemos muchas muestras de reptiles, pero no sabemos qué hacer con ellos. ¿Quieres aprovecharlas y secuenciarlas?"

Así que volví a Londres con una maleta entera de muestras de Cabo Verde, aparte de todas las muestras de Canarias que yo mismo había recolectado.

Imagino que entonces Nick vio que te lo tomaba muy en serio.

¡Por supuesto! Nada más volver, empecé a analizar todo el material, y empezaron a salir los primeros resultados. Al final pasé 6 años trabajando en Londres con Nick Arnold, de 1998 a 2004, nos hicimos muy amigos, viajamos juntos y pudimos hacer algunos descubrimientos muy interesantes. Sobre todo nos concentramos en la evolución de los reptiles en las islas (Cabo Verde, Canarias) y en el Estrecho de Gibraltar. Entre otras cosas, descubrimos que todos los geckos del género Tarentola de Cabo Verde provenían de una colonización de la Gomera. ¡Y todo gracias a la genética! Fue una época dorada por la biogeografía. Aplicando técnicas moleculares y analíticas bastante sencillas podías resolver cuestiones muy interesantes. Hoy en día abordamos cuestiones similares pero lo hacemos utilizando datos genómicos y análisis mucho más complejos.

En 2004 vuelves a España, y comienzas con tu grupo.

Sí, en 2004 pude incorporarme como investigador principal con una Ramon y Cajal en el Departamento de Biología Animal de la Facultad de Biología de la UB. Más adelante, en 2008, me incorporé al Instituto de Biología Evolutiva (IBE) como científico titular del CSIC e investigador principal del grupo de S istemática, biogeografía y evolución de reptiles y anfibios .

Al volver de Londres, empecé trabajando con los reptiles del estrecho de Gibraltar, porque quería estudiado cómo intercambiaron fauna Europa y África a través del estrecho. Ese mismo año, Nick Arnold me ofrece acompañarle en otro proyecto: el estudio de los reptiles de Omán. Me esperé a que mi hijo pequeño fuera un poco mayor, y enseguida me fui a la península Arábiga.

¿Y cómo fue la experiencia en Omán?

Cuando llegué a Omán, me enamoré. Del paisaje tan salvaje, del clima tan extremo, de la gente y su amabilidad,... Y lo más importante: me di cuenta de que había mucho trabajo por hacer. De hecho, he dedicado 12 años y más de 15 expediciones para poder identificar 111 especies reptiles, de las que hemos descrito 17, 10 de ellas endémicas de Omán.

A raíz de tu investigación, aparece la oportunidad de realizar la guía de reptiles de Omán.

La oportunidad apareció en el 2013, cuando las autoridades de Omán ya me conocían por el extenso trabajo de campo que había realizado en todo el país. Yo acepté el encargo si la guía era gratuita, porque quería que esta información estuviera al alcance de todos. De hecho, la hemos editado nosotros en el grupo de investigación - aprovechando la pandemia - y la ha publicado la Editorial CSIC. Quería que la gente local conociera la gran riqueza de biodiversidad de Omán, y también que entendiera que un parque nacional no tiene sólo un compromiso con un territorio, sino que puede afectar al futuro de las especies globalmente. Recientemente hemos hecho otra con la misma filosofía pero esta vez centrada en las Montañas de los Hajars, un macizo montañoso árido con una diversidad increíble. Todo un modelo para estudiar cómo la biodiversidad se genera, se distribuye, y se mantiene en zonas áridas.

"Cuando llegué a Omán, me enamoré. Del paisaje tan salvaje, del clima tan extremo, de la gente y su amabilidad,... Y lo más importante: me di cuenta de que había mucho trabajo que hacer identificando una gran biodiversidad".

¡Los animales no entienden de fronteras!

¡Efectivamente! ahora sabemos que los reptiles han atravesado mares y océanos sobreviviendo a viajes increíbles sobre balsas formadas por acumulación de materia vegetal que se han formado como consecuencia de riadas. En la península Ibérica tenemos una gran riqueza de reptiles y anfibios porque geográficamente es un callejón sin salida, y durante las glaciaciones hacía de refugio por muchas especies (al igual que Italia o Grecia). De hecho, a partir de estos tres países han aparecido prácticamente todas las especies de reptiles de Europa.

De todas las cosas que has vivido en las expediciones a Omán, ¿hay alguna especie en concreto que recuerdes especialmente?

Hay un animal que siempre había querido encontrarme, Varanus griseus. Es el reptil más grande e inteligente de todo Omán. Es como un fantasma del desierto, porque sus huellas son muy fáciles de reconocer y además arrastra la cola, pero yo nunca la había visto.

¿Y cómo lo encontraste, a Varanus?

En 2017, durante un viaje con la familia, llegamos a Sharqiya Sands, y 50 km hacia el interior vi las huellas. Las empecé a seguir, y terminaban debajo de un contenedor de agua para los camellos. Como estaba vacío e inutilizado, lo pude levantar y... ¡estaba allí! Fue la mejor recompensa a todos estos años estudiando estos animales maravillosos.

Durante esta intensa experiencia en Omán, ¿qué es lo más interesante que te han enseñadon los animales?

Como científico he aprendido a valorar la riqueza de las zonas áridas del planeta. ¡Hemos descubierto toda una inmensa diversidad que se encontraba escondida! De hecho, con el cambio climático, cada vez tendremos más zonas áridas en la Tierra, y quizás podamos aprender lecciones por el futuro de estas especies tan bien adaptadas a los climas más hostiles.

"Como científico, he aprendido a valorar la riqueza de las zonas áridas del planeta. ¡Hemos descubierto toda una inmensa diversidad que se encontraba escondida! Quizás podemos aprender lecciones por el futuro de estas especies tan bien adaptadas a los climas más hostiles"

Y el Salvador de hoy, ¿qué le diría al chico de 15 años que quería salir al campo a observar la naturaleza con fascinación?

Pues que he logrado hacer realidad mi sueño. Lo que empezó como una afición, se convirtió en un trabajo y sobre todo en un estilo de vida. ¡No creo que pueda haber nada mejor que hacer cada día lo que más te gusta! En realidad, de alguna forma, no he dejado de hacer las mismas cosas que hacía cuando tenía 15 años.

Salvador Carranza en conversación con Pilar Rodríguez, responsable de comunicación del IBE.

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