Institut de Biologia Evolutiva - CSIC UPF
Viaje a Ascensión: la isla que ha pasado de ser un desierto a un frondoso bosque gracias a un proceso de ingeniería
Viaje a Ascensión: la isla que ha pasado de ser un desierto a un frondoso bosque gracias a un proceso de ingeniería

En medio de la nada, una pequeña isla emerge en el océano Atlántico. Un territorio singular, que durante el siglo XIX cambió por completo gracias a la inquietud de dos científicos británicos: Charles Darwin y Joseph Dalton Hooker. Investigadores que, en sus expediciones para descubrir el mundo, hacían parada en esta base naval inglesa y la documentaban. Con la idea de “capturar la humedad de las nubes” diseñaron y organizaron un sistema de plantación de semillas provenientes de los jardines botánicos que el imperio inglés tenía en sus colonias. Cinco décadas de plantaciones que transformaron radicalmente la isla, que pasó de ser una roca volcánica completamente quemada por el sol a ser una selva tropical.
“El cambio climático está vertiendo todos los ecosistemas de la Tierra a pérdidas masivas de biodiversidad y, cada vez más, tenemos ecosistemas que tienden a la desertización”, explica Víctor Maull, que acaba de terminar su doctorado en la Universidad Pompeu Fabra, investigando en el Laboratorio de Sistemas Complejos (CSL, por sus siglas en inglés) del Instituto de Biología Evolutiva (IBE, CSIC - Universidad Pompeu Fabra), bajo la dirección de Ricard Solé, investigador ICREA en la UPF.
Ascensión es de los pocos lugares en la Tierra —si no el único— que ha vivido el proceso inverso de forma tan deliberada y documentada. Ha pasado de ser una isla volcánica habitada por media docena de especies de helechos enanos a ser una selva tropical frondosa con una humedad altísima. Todo fruto de un proceso antrópico y deliberado. "En el laboratorio trabajamos para hacer modelos mínimos que puedan explicar los cambios de los ecosistemas. Normalmente, modelamos ecosistemas que se degradan, pero con Ascensión tenemos la oportunidad de entender el proceso inverso y ver si podemos revertir el colapso", explica Maull.
Un mes en la isla
Para conocer la realidad de Ascensión, un equipo del Laboratorio de Sistemas Complejos integrado por el propio Maull y la investigadora postdoctoral en el SynBio Lab de la UPF, Nastassia Knödlseder, en colaboración con el Departamento de Conservación y el Gobierno de la isla han hecho una estancia de un mes en Ascensión para estudiar su transformación.
"Pisar el terreno hace ver la magnitud del éxito del proceso de plantación", comenta Maull. “Allí con solo diez minutos pasas de andar mojado por una selva tropical a experimentar el desierto más intenso”, añade. Aparte de la experiencia, el equipo ha podido consultar documentos históricos que tienen en su archivo nacional. "Cartas náuticas, cuadernos de bitácora y cartas manuscritas donde se explica todo este proceso de ingeniería". Documentos que permitirán al equipo del CSL entender cómo se orquestó la plantación y la transformación que hizo aflorar un nuevo bioma en la isla.
Para completar el estudio, han decidido tener en cuenta también el microbioma del suelo. Estructura que los investigadores consideran la base de todo ecosistema. "El suelo cambia según los nutrientes disponibles y permite identificar cambios rápidos que modulan el ecosistema", comenta Nastassia Knödlseder. Teniendo en cuenta que la transición al verde de Ascensión ha sido muy rápida, "el análisis del microbioma de diferentes regiones de la isla puede ser de gran interés para complementar el modelo". Unos análisis que realizarán en colaboración con el BioFun Lab del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla.
Más allá del descubrimiento, moldear el cambio de este lugar es una oportunidad para “ver si otros ecosistemas que se están deteriorando pueden revertir su tendencia al colapso”, comenta Maull. "El modelo con el que trabajamos explica un caso local, pero todo lo que aprendemos de Ascensión queremos trasladarlo al mundo", concluye el joven investigador.