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La presencia de hongos quitridios de baja virulencia podría proteger los anfibios europeos de cepas más mortales

La presencia de hongos quitridios de baja virulencia podría proteger los anfibios europeos de cepas más mortales

El pasado mes de octubre se publicó en la revista Nature Communications un artículo científico que explica que la supervivencia de una comunidad de anfibios cuando entra un hongo quitridio hipervirulento puede verse menos afectada si antes ya estaba infectada por otra cepa de hongo quitridio con una virulencia más baja. En este estudio han participado diferentes equipos de Cataluña, como el equipo técnico del Parque del Montnegre y el Corredor gestionado por la Diputación de Barcelona, lo CREAC - Centro de Investigación y Educación Ambientales de Calafell (GRENP-Ayuntamiento de Calafell) y el Instituto de Biología Evolutiva (CSIC-UPF), gracias a la colaboración establecida en 2018 con la Universidad de Ghent (Bélgica).

18.11.2020

 

La quitridiomicosis es una enfermedad de la piel de los anfibios causada por los hongos quitridios Batrachochytrium dendrobatidis (Bd) y Batrachochytrium salamandrivorans (Bsal) que pueden causar la muerte de anuros y de urodelos, es decir, de ranas y sapos, y de tritones. El Bsal se describió en 2013 a raíz de un episodio de mortalidad de salamandra (Salamandra salamandra) en Europa ocurrido en 2010, y en 2018 se detectó por primera vez en la naturaleza en el sur de Europa. La transmisión de los dos quitridios (Bd y Bsal) se produce mediante esporas que infectan la epidermis de los anfibios y que es donde los hongos llevan a cabo la fase reproductiva de su ciclo biológico. En muchas ocasiones estas infecciones tienen como consecuencia la muerte del huésped.

Dentro de Bd, un linaje muy virulento llamado BdGPL se asocia con la mayoría de las disminuciones causadas sobre las comunidades de anfibios por quitridiomicosis en Australia, América y Europa. Sin embargo, la BdGPL curiosamente está igualmente extendida en regiones sin enfermedad evidente. Ahora se ha descubierto que BdGPL muestra marcadas diferencias en su virulencia. De hecho, una variedad de cepas de baja virulencia de BdGPL son endémicas de Europa occidental, donde coexiste con las comunidades de anfibios locales. Esta coexistencia puede ser beneficiosa, puesto que se demuestra que protege contra una cepa muy virulenta de BdGPL (involucrada en los declives de anfibios) e incluso contra el hongo Batrachochytrium salamandrivorans (Bsal).

El estudio recoge que los sapos parteros (Alytes obstetricans) que habían sido infectados en el laboratorio con cepas menos virulentas y que posteriormente se infectaban con cepas hipervirulentas mostraban una supervivencia significativamente mayor comparando con los sapos solo infectados con las cepas virulentas. Por otro lado, la reducción de la mortalidad y el retraso al morir demuestran que la exposición previa a Bd reduce la patogenicidad del Bsal también en tritones jaspeados (Triturus marmoratus). En cambio, todas las salamandras (Salamandra salamandra) murieron a la infección por Bsal en un periodo de tiempo similar, independientemente de si antes habían sido infectadas por el Bd menos virulento.

En conclusión, los resultados muestran un panorama complejo de enfermedades con múltiples implicaciones para la conservación de la biodiversidad. En primer lugar, que la mera demostración de la presencia de BdGPL en comunidades de anfibios no es suficiente para predecir los impactos de la enfermedad en especies susceptibles. En segundo lugar, que la coexistencia de comunidades de anfibios con BdGPL de baja virulencia puede alterar el resultado de una invasión por parte de un hongo hipervirulento aislado. Por un lado, esta protección puede aumentar la probabilidad de que las poblaciones del huésped sobrevivan a una incursión de quitridios hipervirulentos, pero también puede hacer que amplifiquen la dinámica de los reservorios de los diferentes quitridios y que por lo tanto aumenten el riesgo para las especies que son más susceptibles.

Gracias a estos resultados parece que los programas europeos de mitigación de las enfermedades por quitridios se podrían afinar para centrarse en los hongos aislados que son altamente virulentos, pero esto requeriría que se dispusiera de un test de diagnóstico rápido de la virulencia del patógeno.

A pesar de los resultados y siguiendo el principio de precaución, es necesario que como ciudadanos cuando visitamos sistemas acuáticos sigamos el protocolo de bioseguridad establecido por el Servicio de Fauna y Flora de la Generalitat de Cataluña y elaborado en el marco del Life Tritó Montseny. Consiste básicamente en: 1) evitar la manipulación de los anfibios y si hay que manipularlos disponer de la autorización especial para la captura científica, de gestión o educativa , 2) desinfectar todo el material que entra en contacto con el medio acuático (botas, vestuario, salabres, entre otros) antes y después del trabajo de campo; 3) no visitar diferentes puntos de agua sin previa desinfección.

 

Artículo de referencia: Presence of low virulence chytrid fungi could protect European amphibians from more deadly strains; https://doi.org/10.1038/s41467-020-19241-7. Mark S. Greener et. al. Nature Communications volume 11, Article number: 5393 (2020).

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